Fabrizio Mejía Madrid

Rosario


Ciudad de México.- «Yo lloraba en la regadera porque no quería afectar a mi esposo ni a mis otros hijos con mi tristeza. Pero un día salgo del baño con los ojos rojos y mi hijo pequeño me dice:
     — ¿Qué te pasó ahí dentro?
     — Se me metió el champú a los ojos.

Y mi hijo me contesta:
     — Yo te voy a comprar un champú sin lágrimas».

Este es el testimonio de Rosario Ibarra de Piedra en el documental de Shula Erenberg que relata las emociones de la primera madre de México, quien protestó contra la desaparición de su hijo, Jesús, el 19 de abril de 1975. Jesús es parte de la historia del país en el norte y en el sur tras la matanza del 2 de octubre de 1968: en la guerrilla urbana —la Liga 23 de Septiembre— Jesús Piedra Ibarra es secuestrado por el Estado mexicano —el presidente Echeverría, el jefe de la seguridad nacional, Gutiérrez Barrios, y el torturador Nazar Haro—, sometido y desaparecido.
     ¿Dónde está un desaparecido? Sólo en la memoria que no encuentra reposo en ver su cuerpo y enterrarlo. ¿Dónde está Jesús Piedra? En la historia de una madre que dice: «Yo parí a mi hijo físicamente, pero políticamente fui parida por él». Jesús está no sólo en la memoria personal, sino en la acción que llevó a la creación del Frente Nacional Contra la Represión, en 39 audiencias con el entonces presidente Echeverría, en las 18 veces en las Naciones Unidas pidiendo respuestas para los cientos de activistas de la oposición al Partido Único desaparecidos.
     El relato de Rosario es sobre esta mujer que, sola, comenzó el movimiento de los derechos humanos en México. Pero, también, es un recordatorio para todos nosotros: durante tres décadas en nuestro país desaparecieron jóvenes por sus ideas políticas y nunca les hicimos justicia.


@fabriziomejia es escritor y colaborador de importantes revistas como Proceso, Letras Libres, Gatopardo y, desde 2013, El Charro.

Fotogramas, Fabrizzio Mejía Madrid, DocsMX, 2020
  • Sinopsis
  • Rosario es el retrato de la vida de una mujer que sufrió la desaparición de su hijo en 1975 en la ciudad de Monterrey: Rosario Ibarra de Piedra. Desde ese momento su existencia cambió y se transformó en una incansable luchadora que transita desde la búsqueda de su hijo Jesús, hasta encabezar un proyecto dedicado a la defensa de los derechos humanos en México.

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