Abril Alzaga

Mañana desapareceremos



Nueva Delhi.- ¿Para qué hacer un documental sobre la posible desaparición de una ciudad perdida en India?: «Para dejar un testimonio de lo que somos, de cómo vivimos, de cómo disfrutamos la vida aquí y de lo que hacemos», responde el protagonista de este filme al entrevistador al inicio del mismo. Salta muy rápido la urgente necesidad de preservar en la memoria que existió la colonia de Kathputli: una comunidad que hace décadas se asentó cuando un grupo de titiriteros ambulantes establecieron sus tiendas de campaña en ese terreno y fue construyendo sus casas en lo que entonces eran las periferias de Nueva Delhi.
     El ambiente en dicha comunidad recuerda a una ciudad perdida de México, edificaciones improvisadas, con problemas de drenaje, hacinamiento y pobreza; aunque muy pronto descubrimos tras el lente de Joshua Cogan un centro de creación y arte popular de larga tradición y en los rostros de los artistas se logra capturar la pasión y orgullo por su forma de vida.
     Bajo la dirección de Jimmy Goldblum y Adam Weber, observamos un proyecto para construir rascacielos de lujo y un gran centro comercial dirigido a gente pudiente en donde se encuentra Kathputli, por lo que el gobierno de la ciudad ha decidido reubicar a sus habitantes en un complejo habitacional en otra zona de la urbe. Muchos podrían pensar que la propuesta de reubicación es justa y una buena oportunidad de mirar hacia el progreso. Este documental tal vez nos lleve a reflexionar sobre las implicaciones que este concepto tiene en la sociedad. Tenemos asumido que es algo positivo porque en teoría nos proporciona una mejor calidad de vida; sin embargo, la concepción de progreso en una sociedad consumista, globalizada y estandarizada podría también, por ejemplo, hacer desaparecer una comunidad, una concepción y una forma de vivir.
     Tomorrow We Disappear es una película sobre el viaje que emprenden malabaristas, magos, contorsionistas y titiriteros callejeros de Kathputli para enfrentar no sólo la inminente destrucción de sus modestas casas levantadas a mano con ladrillos, sino también la destrucción de la comunidad artística que fue creada generaciones atrás. «Lo único que queremos es que nos recuerden y preservar vivo nuestro arte», es la frase que sintetiza la principal preocupación de los protagonistas y evidencia la contradicción existente entre la necesidad de no quedarse atrás en la espiral del progreso y mantener las tradiciones culturales que otorgan identidad a una comunidad o a un país.
     


@abrilalzaga es directora ejecutiva de FICUNAM. Bailar es su antídoto ante el mal humor y la empatía su objetivo diario.

Fotogramas, Abril Alzaga, DocsMX, 2020
  • Sinopsis
  • A primera vista, la colonia Kathputli se parece a cualquier otro barrio indio. Las moscas pululan en sus canales. Los niños trepan por los cables caídos de electricidad. Las grúas de construcción y una línea interminable del subterráneo se observan en el horizonte. Pero Kathputli es un lugar en el que las tradiciones se desvanecen, a pesar de que por más de medio siglo 2800 familias de artistas han llamado hogar a estos angostos callejones.

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