DocsMX | Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

Te prometo nunca regresar. Eduardo Thomas

Te prometo nunca regresar. Eduardo Thomas
Julio 14, 2017 Eduardo Yañez

Te prometo nunca regresar, la ambiciosa ópera prima de Pepe Gutiérrez, hilvana tres líneas narrativas —una historia de desamor, una relación padre-hijo, y la meta-narrativa de la realización de la película misma— a partir de una refrescante propuesta visual que apuesta por abandonar la grandilocuencia del formato panorámico para construir su relato desde un encuadre 1:1. Esta decisión, por banal que pudiera parecer, resulta sumamente coherente. Este formato, más allá de facilitar una composición visual balanceada y armónica, que evoca una simplicidad naturalista, también nos hace pensar en las imágenes que pueblan las redes sociales; creando así un ambiente personal e íntimo, con un toque de inmediatez, casi carente de mediación, que redondea hábilmente la idea de intimidad al tiempo que nos remite a un video-diario. Pero el principal acierto de la película no radique, quizás, tan sólo en su sobriedad visual o en la aparente sencillez de sus gestos —cámara fija, mínima producción de sonido—, sino posiblemente en el riesgo que corre el cineasta al abandonar la idea de lo «auténtico» como aquello que se define única y exclusivamente a partir de lo «original».

Al apartarse voluntariosamente de una certeza total que todo lo ilumine, la película zarpa en pos de una estructura vaga y ambigua, en donde la experiencia del momento, tal y como se nos presenta, se revela como lo verdaderamente relevante. La propuesta de Pepe Gutiérrez transparenta su muy personal búsqueda por encontrar los mecanismos que le permitan hilar una narrativa circundante, que gire alrededor de los sujetos que describe su trabajo sin asirlos directamente. De esta manera, Te prometo nunca regresar especula holgadamente en el laberinto de la incertidumbre, evitando a toda costa explotar los vericuetos de la nostalgia. Esta es una búsqueda que reside en cómo hacerse de un camino entre la espesura de la memoria, recorrer el sin fin de aristas de la información, explorar las posibilidades para analizarla, organizarla, discutirla, y nuevamente hacerla circular, para permitir así que alguien más encuentre en el resultado algo que le permita anclar la narración a su propia experiencia.

El primer largometraje de este joven cineasta resulta claro ejemplo de un trabajo que responde al urgente llamado por construir, en torno al cine, un discurso capaz de mantener su energía en constante flujo y libre de ataduras cognitivas que impongan una única y total visión del mundo. A través de esta película, Pepe Gutiérrez se aleja de la certeza como único camino al conocimiento, y mediante esa anhelada ambigüedad posibilita la práctica de la imaginación como ruta alterna para encontrar aquellas formas que nos permitan estar con el desamor, con las relaciones familiares, con el trabajo de uno mismo.

Sin duda, el filme de Pepe Gutiérrez evidencia que lo que sucede tanto fuera como al interior del cuadro, tiene, ahora más que nunca, una relación concreta y directa con la producción de nuestra realidad. En este sentido, Te prometo nunca regresar también sirve de pretexto para hacernos reflexionar sobre una serie de preguntas que atañen no sólo a este filme y a su director: ¿cuál es el papel del cine, tanto en términos culturales como políticos, en una era en la que el trabajo inmaterial —el trabajo con y desde el lenguaje, la imaginación, el conocimiento— es factor fundacional en la producción de valor? ¿Es posible imaginar y (re)producir una práctica de cine capaz de llevarnos a modos distintos de relacionarnos? ¿Cuáles son las formas que aún quedan por explorar —o las que deben revisitarse— para intentar mantener la potencia poética del cine en nuestro contexto actual?

Eduardo Thomas
Se rehusa a satisfacer la demanda del coordinador artístico de clasificarse. 

Ver horarios