Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

Muros. Sandra Lorenzano

Muros. Sandra Lorenzano
octubre 13, 2016 Administrador Master

Un muro cae: 9 de noviembre de 1989. Berlín y la euforia que trae la sensación de libertad, de derrumbe de fronteras, de solidaridad.

Pablo Iraburu y Migueltxo Molina, creadores de Muros, empiezan con esas conocidas escenas su desgarrado y a la vez esperanzado trabajo. Un muro cae, pero no nos hagamos demasiadas ilusiones: decenas y decenas de otros muros se levantan. La euforia, la libertad, la solidaridad… todo queda atrás. Se dice que en la última década se han construido más 10,000 kilómetros de vallas. Hoy los muros, como siempre, rechazan, excluyen, dividen, segregan. Pero los migrantes de todo el mundo siguen caminando, siguen imaginando maneras de sortearlos, de burlar a quienes pretenden excluir de su realidad a los que menos tienen. Como lo dice la niña marroquí que con su madre protagoniza una de las historias: todos cruzan para poder comer, para poder darles de comer a sus hijos. Frente al hambre, frente a la violencia, cruzar las fronteras, atravesar las alambradas, es un mandato más fuerte que cualquier miedo.

Iraburu y Molina eligen tres fronteras que simbolizan a todas las que existen: México-Estados Unidos, España-Marruecos, Zimbabue-Sudáfrica. Tres historias diferentes para hablar de realidades similares. Las realidades creadas por la pobreza, por las desigualdades lacerantes de nuestro mundo, por el autoritarismo de quienes rechazan a los migrantes. Tres historias que representan millones de historias.

Una pareja busca cruzar a Estados Unidos desde México, para reunirse allí con sus hijos pequeños. Miran el muro, miran el desierto. La misma sequedad, el mismo silencio de uno y otro lado. Miran a la patrulla fronteriza, la «migra». La migra los mira a ellos. ¿En qué lugar de esos cientos de kilómetros habrá un espacio sin control que les permita pasar? «De este lado también hay sueños», dice la barda. La noche, el frío. «¿Tienes miedo?», pregunta él. «Un poquito», contesta ella. No sabemos lo que han tenido que vivir hasta llegar a la frontera. No conocemos de ellos más que lo que vemos en la pantalla. Cruzan. «Aunque nos pongan mil muros, siempre vamos a encontrar cómo pasar», dice él. Alguien ha dejado agua en distintos lugares del desierto de Arizona que aún les falta recorrer. Un gringo. Un gringo bueno. «I lose my innocence in Vietnam» (Perdí mi inocencia en Vietnam).  También eso muestra Walls. «To cross the border is a survival game —dice—. Walls and wars are the same thing» (Cruzar la frontera es un juego de supervivencia. Los muros y las guerras son la misma cosa). Tal vez no seamos tan distintos a uno y otro lado de la frontera.

Si la pareja de mexicanos le reza a la Virgen de Guadalupe —«Te trajimos tu veladora, Madrecita. Cuídanos, por favor»—, en alguno de los altares que encuentran en el camino, la mujer marroquí extiende su pequeña alfombra y alaba a dios. Para ella cruzar la frontera es un trabajo cotidiano. Pasa a España y regresa, con otros cientos, cargando un enorme bulto. ¿Qué llevan ahí? El dolor de espalda y de piernas no basta para hacerla abandonar el único trabajo que le permite alimentar a sus dos niños: ser «mula» para los contrabandistas.

En la frontera entre Zimbabue y Sudáfrica un grupo de teatro actúa bajo un árbol para la gente del pequeño pueblo en el que están. La obra cuenta los miedos y los horrores que viven quienes se aventuran a cruzar. La representación es juego y realidad, risas y advertencia.

A ambos lados de los muros y alambradas hay sueños, hay deseos, hay esperanzas. Con una cámara solidaria, los creadores del documental dejan que sean los gestos, los pasos, las voces de los propios protagonistas los que cuenten las historias. La edición es impecable, dinámica, respetuosa y a la vez juguetona. Y allí está, presente desde la primera imagen, eso que más profundamente me conmueve en una obra del tipo que sea: la conjunción entre búsqueda estética y rigor ético. Ese es el eje que sostiene la propuesta de Pablo Iraburu y Migueltxo Molina.

Este documental forma parte de la selección de obras que se presenta conjuntamente con la Oficina de la UNESCO en México, comprometida con un tema tan urgente como la migración. Sin duda, es una apuesta a que el arte y la cultura jamás levanten alambradas sino que construyan puentes siempre.

El 9 de noviembre de 1989 fue derrumbado el muro de Berlín. Hoy las imágenes de Muros son una forma de empezar a derrumbar los otros cientos de muros que separan, segregan y excluyen en el mundo, y de empezar a soñar con esos puentes que todos deseamos.

 @sandralorenzano
Escritora. Durante quince años se desempeñó como Vicerrectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Colabora en diversos medios tanto de México como de América Latina: W Radio, Sin Embargo Mx, Laberinto, Revista de la Universidad de México, Clarín (Argentina). Ha publicado libros de ensayo, poesía y narrativa. Su novela más reciente es La estirpe del silencio (Seix-Barral, 2015). sandralorenzano.mx

Ver horarios