Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

La prisión de la mente. Rafael Paz

La prisión de la mente. Rafael Paz
octubre 11, 2016 Administrador Master

Una serie de cuerpos aparece frente a la cámara. Rostros, manos, voces, fragmentos de hombres que olvidaron su lugar en el mundo y la sociedad parece haber hecho lo mismo con ellos. Son fantasmas, condenados al olvido, al eterno deambular en los pasillos de su mente.

Camrex (2015), cortometraje dirigido por el fotógrafo Mark Chapman, es un retrato en el hostal homónimo del título ubicado al norte de Inglaterra. Ahí han compartido techo un grupo de hombres durante los últimos 40 años. («Este lugar es como una prisión»). El realizador fluye entre sus sujetos de estudio como uno más del clan, capturando sus pensamientos y la melancólica presencia de su existencia.

El corto derivó de un primer proyecto de Chapman dentro de la casa, a la que llegó gracias al aviso de un drogadicto que vivió un par de años en el lugar luego de ser liberado de prisión. («Uno puede oír todo lo que pasa»). El realizador asegura que su intención era la de «crear un trabajo fotográfico que funcionara» bajo sus propios términos y constatara su evolución como artista.

Así, el metraje busca provocar una experiencia estética, al mismo tiempo que documenta las condiciones en las que viven estos hombres. El propio trabajo de imagen en Camrex tiene la intención de llevarnos 40 años atrás para transmitir las sensaciones que experimentó Chapman al encontrar la destruida casa.

Los sujetos de Chapman son un riesgo para ellos mismos y para otras personas. («Intenté suicidarme porque era algo que debía hacer»). Sin embargo, no tienen a dónde ir. Están condenados al limbo, a escuchar de manera eterna las voces que danzan en su cabeza. Por eso uno de los grandes aciertos del director es evitar las clásicas cabezas parlantes de cualquier documental académico y optar, en su lugar, por añadir a las secuencias casi oníricas la voz en off de quienes ven forzada su intimidad.

Estos hombres están a la espera de colapsar, de permitir al sueño eterno tomar el control de la vida que perdieron muchos años atrás. («Es un peligro para la sociedad. Es lo que la gente piensa»). El anhelado descanso está en algún rincón de su mente, acechando, esperando su momento. («Siempre tiene la guardia arriba»). Para ellos no hay regreso, como los fantasmas de una casa abandonada su condena es estar detrás de las rejas de su cabeza.

No hay escape de este encierro.

@pazespa
Editor en jefe en ButacaAncha.com y conductor de Derretinas en la barra Resistencia Modulada de Radio UNAM.

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