Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

Hoka Hey. Un buen día para morir

Hoka Hey. Un buen día para morir
septiembre 26, 2016 Administrador Master

Hoka Hey. A Good Day to Die

Malasia | 2016 | 87’ | 2K | inglés, español

Sección

Breaking Docs

Sinopsis

Un retrato sencillo, pero fuerte y revelador del británico Jason P. Howe, fotoperiodista que ha sobrevivido doce años en la línea de fuego de cuatro guerras internacionales para capturar imágenes que el mundo debe ver. El documental expone el impacto físico y emocional que su trabajo, casi tan peligroso como el de un soldado, implica.

Ficha técnica

Dirección
Harold Monfils

Producción
Harold Monfils

Fotografía
Harvey Morpheus

Edición
Henrik Sikström

Estreno en México

Web
www.hokaheymovie.com

Contacto
monfils@monfilspictures.com

Horarios

Sábado 15 | Cineteca Nacional | 21:00

Domingo 16 | Jaima Parque España | 17:00

Lunes 17 | Goethe-Institut Mexiko | 18:30

Martes 18 | Jaima Parque Pushkin | 18:30

Harold Monfils es un director multidisciplinario con 30 años de carrera en publicidad. Su amor por viajar lo llevó a grabar a través de cinco continentes, trabajando con diversas personas y culturas. Ha adquirido un amplio rango de habilidades trabajando en casi cada rol requerido en set. Es director de Laya Project, un documental galardonado acerca de los países asiáticos afectados por el tsunami en 2004.

Hoka Hey. Un buen día para morir (2016)

Laya Project (2007)

2016

DocsMx. México

Biografilm. Italia

Festival de Cine de Los Ángeles. Estados Unidos

Flickers Festival Internacional de Cine de Rhode Island. Estados Unidos

Festival Internacional de Cine Eurasia. Kazajistán

¿Cuál es la imagen perfecta para definir la guerra? Jason P. Howe, fotógrafo británico, sobrevivió 12 años en el frente de combate y atravesó cuatro guerras con el propósito de capturar la naturaleza del conflicto. «Yo no retrocedo ante el horror», fue la postura que sostuvo este fotógrafo mientras registraba el sufrimiento y todo tipo de pérdidas humanas, materiales y del intangible mundo de los afectos; al mismo tiempo que las consecuencias del horror impactaban su vida. Sus imágenes y crónicas fotográficas han sido publicadas en revistas y periódicos como el Tiempo Internacional, The International Herald Tribune, The Daily Telegraph, The New York Times, The Guardian, Le Monde, además de revistas como Rolling Stone y Le Figaro Magazine.

Esta historia nos sitúa frente a los conflictos internacionales, las pugnas persistentes y los desacuerdos, tan variados como trascendentales, que pueden considerarse causa y efecto de los más diversos cambios en las relaciones humanas de nuestra época. Jason P. Howe enfrentó el reto de hacer una obra que abarcara los rincones escondidos y los espacios de la cotidianeidad en un contexto de guerra. En 2001 comenzó su primer y más reconocido reportaje fotográfico, publicado en 2008 como Colombia: Between the Lines. Durante ese periodo logró persuadir a los guerrilleros de las FARC para vivir en sus campamentos y compartió su vida con ellos, entre bailes, tareas domésticas y enfrentamientos armados. Entonces, el amor se integró a su vida, sometido a los peligros de la clandestinidad, los secretos y los riesgos del dolor.

En 2003 emprendió un nuevo proyecto en Irak, donde permaneció más de 400 días en el área de confrontación, para registrar día a día los acontecimientos que se convertirían en noticias para todo el mundo. Documentó la guerra de Líbano en 2006 y se estableció en Afganistán alrededor de cinco años, periodo en el que cubrió una amplia gama de historias en 15 provincias.

Jason P. Howe eligió su profesión por encima de su propio bienestar. Tanto su obra como sus testimonios nos narran cómo encaró uno de los mayores miedos a lo largo de la Historia: la muerte y, su preludio, la violencia. Esa que se torna en guerra y acaba con el orden, trastoca la vida y advierte que nada será igual. Pero sobre todo, su vida cotidiana —como la de cualquier persona— también está en sus imágenes que registran las relaciones familiares, su inmersión en un conjunto de sociedades, los amigos, el romance, pero también la violencia, y más allá de esto sus imágenes se vinculan con la comunicación, expresan un proceso discursivo de afectos y ánimos.

¿Cómo explicamos la voracidad por obtener imágenes de la violencia? ¿Cómo enfrentamos el conflicto? ¿Cómo asimilamos el horror? La violencia colectiva ha alcanzado a la individual —como podremos apreciarlo en este documental— y más allá de la propia muerte, se plantea el miedo de no dejar rastro de la existencia, de la nuestra y de las personas significativas con las que hemos compartido lo cotidiano.

Mónica Corona Quiñones | @MonicaCQ
Realizadora audiovisual y comunicóloga, ahora en el Fondo de Cultura Económica y Agenda Pública en los Libros de Foro TV. Escribo, juego ajedrez y realizo estudios de género.