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Entre cánticos, racismo y marginación. Josué Corro

Entre cánticos, racismo y marginación. Josué Corro
Octubre 14, 2016 Eduardo Yañez

Maradona comentó alguna vez que amaba jugar en el norte de Italia, entre los cantos y gritos racistas que le propinaban a él y su escuadra, el Napoli. En Roma, Milán o Turín consideraban inferiores al astro argentino y a aquel equipo.

Tres décadas después,  Pierfrancesco Li Donni presenta la historia de otra escuadra de balompié que irónicamente se bautizó como Afro-Napoli United, un equipo amateur integrado en su mayoría por migrantes africanos.

A Li Donni no le interesa crear una curva dramática con su obra, simplemente se encarga de colocar sobre un aparador la vida de un puñado de personas con nombre, aunque sin apellido, que usan el futbol para sobrellevar las crisis que atraviesan.

Y ese es el principal apunte de Afro-Napoli United: el deporte como el reflejo social de un barrio, una ciudad, un país y un continente en los que la migración y la burocracia se tornan en infiernos terrenales. La cámara de Li Donni sigue la vida de Lello, un joven padre napolitano sin identificación oficial. Su existencia es fantasmagórica, pero el verdadero problema es su incapacidad legal para visitar a su hijo en Francia. Otro caso es el de Maxim, un migrante de Costa de Marfil, cuya máxima aspiración es convertirse en futbolista profesional; sin embargo, su situación legal se agrava cuando su casero le pide dinero para liberar un comprobante de domicilio y regular su estadía en Italia. Adam, en voz en off —y quizá en el único desliz sentimental de la cinta— le narra a su madre, en forma epistolar, sus desventuras.

La subtrama del desempeño del equipo en el campeonato local es otro punto medular, porque nos presenta a Antonio, el entrenador y padre putativo de los jugadores del equipo. Es un hombre estoico que también pelea en tribunales y frente a los presupuestos para darle esperanza a sus jugadores. Basta ver la forma en que vocifera o abraza al unísono a sus asistentes en cada gol para comprender la humanidad que brota del deporte.

Como dijera Maradona: a pesar de los demonios que viven fuera de un estadio, durante 90 minutos el mundo real pasa a un segundo término porque, al final… «la pelota no se mancha». Y esa es la belleza del futbol.

@Josue_Corro
Crítico de cine y fanático enfermizo del futbol. Editor general de Dónde Ir, la guía de entretenimiento más importante de la CDMX, y creador de Filmsteria!, página web y podcast dedicados al cine y la televisión.

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