Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

El Paso, lugar de exilio y limbo para periodistas perseguidos. Carlos Kubli

El Paso, lugar de exilio y limbo para periodistas perseguidos. Carlos Kubli
Octubre 14, 2016 Eduardo Yañez

«Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, en el año 2014, 14 000 ciudadanos mexicanos, huyendo de la violencia, solicitaron asilo en Estados Unidos, 39% más que en el año anterior», sentencia después de iniciar en negros El Paso, el más reciente documental de Everardo González, para empezar a narrar una intrincada historia de exilio y desplazamiento.

Con secuencias enmarcadas en el límite entre Ciudad Juárez y El Paso, la frontera se ve como una jaula. Aunque del lado estadounidense el panorama se muestra con mejores condiciones de infraestructura y seguridad, no deja de ser una jaula y, en este caso, un refugio incierto que permanece impávido ante un convulso lado mexicano.

El tránsito de vehículos y el movimiento constante ante la cámara que contempla causa una sensación de soledad y nostalgia como preámbulo a conocer a los personajes bajo su entorno familiar: ellos son refugiados, resultado de un proceso de limpieza ideológica, basada en silenciar a quienes se quejan o denuncian la relación entre el Estado y el crimen organizado. Son periodistas perseguidos.

Ricardo Chávez Aldana, informador de Ciudad Juárez, padece ese transcurrir del tiempo en la nada. Desde el límite de su encierro busca formar una nueva pertenencia e identidad. Legalmente su abogado defensor y activista, Carlos Spector, le corrobora su «nada» como un estado de limbo, dado que no es alguien famoso o conocido. Así, Chávez enfrenta la reticencia política para ser apoyado como refugiado, la infinitamente lenta burocracia y el trabajo de argucia legal que implica asirlo a alguna certeza. De esta manera, la victimización del refugiado se vuelve doble, quien viene huyendo literalmente para salvar la vida y la de sus familiares tiene que lidiar con un cambio radical en su proyecto de vida, relaciones sociales, problemas psicológicos personales y familiares, lingüísticos, amén de que para subsistir tiene que trabajar como garrotero en un restaurante de comida rápida.

En un plano similar se presenta Alejandro Hernández Pacheco, camarógrafo originario de Coahuila, secuestrado por el crimen organizado en Gómez Palacio, Durango, en aquel sonado caso que involucró también a un reportero de Televisa. Dado el clamor del medio oficial, ambos fueron liberados en un «operativo de rescate» que resultó un montaje planeado por el entonces Procurador de la República, Genaro García Luna. Lamentablemente, después del espectáculo, Hernández Pacheco fue dejado a su suerte para resolver por su cuenta la amenaza real que se cernía sobre su propia integridad física y la de su familia.

Chávez Aldana, en su propio infierno juarense, por investigar las relaciones que la policía municipal, la federal y el ejército tenía con el crimen organizado enfrentó el asesinato de sus sobrinos.

En ambos casos, la decisión fue migrar y exiliarse de México, donde no hay poder ni garantía que pueda protegerlos de las amenazas a las que son sujetos. Complementariamente, para el gobierno, su valor como hombres muertos no es suficiente para tener la voluntad política y protegerlos aun sin ser celebridades. Paradójicamente, al ser periodistas, son útiles para la mafia, ya que sirven como mensaje para silenciar a los medios. Bajo estas condiciones, el retorno se ve inviable.

Con el empleo de contundentes testimonios en complicidad con la narrativa audiovisual, El Paso logra plantear un problema de un sin número de aristas éticas que no se acaban de resolverse. El ataque constante que padece México a la libertad de expresión, ya sea por el crimen organizado, autoridades y políticos coludidos, toma un nuevo enfoque desde el exilio de quienes, aunque sobrevivieron, fueron silenciados.

El oficio de Everardo González logra un pulido lenguaje cinematográfico en una producción que se entrega con solidaridad y honestidad para nuestros compatriotas, dejando un documento lleno de memoria y una nueva puerta para revisar nuestra compleja situación histórica actual.

@ckubli
Es crítico de cine y promotor cultural. Dirige el espacio sie7eocho en Cuernavaca.

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