Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

El espionaje como una de las bellas artes. Benjamín E. Morales

El espionaje como una de las bellas artes. Benjamín E. Morales
Octubre 14, 2016 Eduardo Yañez

Junto a la música y la danza nace una de las grandes expresiones artísticas y creativas de la humanidad: el cálculo. Comenzar a medir, a contar, es equiparable al momento en que las cosas empezaron a ser nombradas. El hombre, en la numeración, encontró el orden que la naturaleza no podía otorgarle.

El derrumbe de las Torres Gemelas que enmarca uno de los actos terroristas más salvajes y trascendentales de nuestra era es, ante ciertos ojos, una ecuación numérica, un problema de algoritmos que pudo ser resuelto con antelación con trabajo y una mente adecuada, como la de Bill Binney.

A Good American es justo este recuento. Documental perdido entre la dramatización y los datos duros, las casi dos horas de duración plasman los diferentes caminos que la inteligencia estadounidense ha tomado en pos de mantener —o arriesgar— su seguridad nacional o de los caminos que ha rechazado bajo la impronta de la codicia sacrificando miles de vidas inocentes.

De la mano del mayor analista que haya visto la National Security Agency (NSA), vamos conociendo el desarrollo del espionaje no como se le retrata en las películas de acción, sino como realmente es: una maraña de lecturas y códigos que, descifrados correctamente, entregan la mayor arma conocida por el hombre, la información.

Friedrich Moser consigue, en la narración de los intentos de Binney por crear la máquina perfecta de análisis de metadatos y su posterior caída, entregar un muy preciso esquema de la fuerza incontrolable del Estado y los hombres y mujeres que se benefician del mismo. Tras terminado este apasionante documento de la mente de un hombre capaz de entender el mundo como una inmensa posibilidad, dejando atrás las interrogantes, las conclusiones pueden ser deprimentes.

Pareciera que no hay historia que no cargue con un ancla de amargura. Sin embargo, el triunfo real del documental está en otro lado, está en demostrar y exponer que la belleza de la mente humana es capaz de permear todos los ámbitos de su proceder, desde el arte en las paredes de las cuevas hasta la forma en que vive y se relaciona con sus realidades matemáticas y la interacción con todos sus congéneres.

En A Good American hay, ante todo, esperanza y una invitación a recobrar de entre las cenizas las buenas ideas. Si el hombre comenzó contando las estrellas alrededor de la Luna y después caminó sobre ella, ¿no sigue estando en la mente de cada uno la respuesta para todos nuestros problemas?

@tuministro
Soy el Ministro del Soul.

Ver horarios