DocsMX | Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

Chicago Boys. José Woldenberg

Chicago Boys. José Woldenberg
Octubre 9, 2016 Eduardo Yañez

En 1955 las universidades de Chicago y la Católica de Chile firmaron un convenio de colaboración para que jóvenes estudiantes de la segunda pudiesen terminar sus carreras en la primera. Un año después un grupo entusiasta de alumnos de economía partieron al norte. Eran vehementes, estudiosos, establecieron una relación de amistad sólida, sus fiestas gustaban al resto de sus compañeros e incluso a sus profesores. La política no era su prioridad, sino el estudio y entraron en contacto con los representantes de una escuela de pensamiento que haría época. Milton Friedman, el gurú del neoliberalismo, era la figura emblemática, pero su mentor más directo y duradero fue Arnold Harberger.

Aprendieron que «el mercado sabe», que entre menos Estado mejor para todos, que era una causa loable intentar cambiar las reglas de la economía de su país y no sólo ésta, sino las de toda América Latina. Sus conocimientos se volvieron credo y su credo no aceptaba medias tintas. Durante el gobierno de Salvador Allende, quien sobra decir se comportaba en las antípodas de los dictados de la llamada «Escuela de Chicago», empezaron a diseñar, ya como profesores en la Universidad Católica, un programa económico alternativo. Algún almirante vio con buenos ojos el esfuerzo y lo estimuló. Al parecer también la CIA financió esos trabajos —no está claro si con el conocimiento o no de los participantes—.

El día del golpe militar contra el gobierno constitucional de la Unidad Popular, el ladrillo —así se le llamaba al trabajo desarrollado por los jóvenes académicos— le fue entregado al almirante José Toribio Merino. Con ese diagnóstico, con esa propuesta en la mano, los jóvenes economistas serán incorporados al nuevo gobierno de facto. Años después son entrevistados y refrendan su orgullo por haber logrado modificar la mecánica de la economía chilena, exaltan sus logros, su crecimiento, se ven a sí mismos como los heraldos de un cambio promisorio y necesario. Uno de ellos, incluso, cuándo se le pregunta qué sintió el día del golpe contesta, sin rubor: «alegría infinita… pasó lo que tenía que pasar». Pero cuando son interrogados sobre los asesinados, torturados y desaparecidos durante ese periodo, dicen que no estaban al tanto de ello, que sólo eran economistas y que lo que sucedía en otras áreas del gobierno les era ajeno.

Se trata del documental de Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano construido con una serie de entrevistas bien estructuradas, material de archivo —imagino— difícil de conseguir —el de los años adolecentes en la Universidad de Chicago o el de las reuniones privadas de evaluación de la política económica a principios de los años noventa— y con escenas del Chile desigual de hoy —los edificios imponentes que ahora enmarcan las grandes marchas de protesta—. La cinta resulta un documental redondo.

Lo que más (me) llama la atención es cómo las personas pueden administrar su conciencia colocando en compartimentos separados lo que se encuentra imbricado en la realidad. Los funcionarios a cargo de la economía están orgullosos de su gestión y la continúan defendiendo. Lo otro —la represión, los asesinatos, los desaparecidos— no era un asunto de su competencia y, por ello, nada o muy poco tienen que decir. No son capaces de reconocer, como lo dice uno de los entrevistados el cual asume una posición crítica, que para lograr que se cumpliera su reforma radical fue necesaria una dictadura, un régimen que anulara las libertades, que persiguiera a las voces disidentes, que estableciera campos de concentración, que acabará con las instituciones de la democracia.

Quizá lo más flojo del filme sea la insistencia en que la política económica, luego de la transición a la democracia en Chile, sigue siendo la misma; aunque, incluso aceptando sin conceder, lo cierto es que el régimen de libertades que existe hoy, comparado con la dictadura pinochetista, resulta oceánicamente diferente y, sin duda, infinitamente mejor.

José Woldenberg
Licenciado en sociología y maestro en estudios latinoamericanos. Académico y analista político. Fue consejero presidente del IFE de 1997 a 2003.

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