Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México

Auto(exposiciones). Javier Rebollo

Auto(exposiciones). Javier Rebollo
Octubre 14, 2016 Eduardo Yañez

Una flor en el estercolero y una película que… qué asco da. Escupo. En este caso, una (otra) película de la Aliberti, Florencia, cineasta argentina, trapera preciosa y rara, única, cineasta de la estirpe y bravura de otras «cineastas chicas» —y perdonen la incorrección— como las anónimas terroristas de Neozoon o la genial Natalie Bookchin con las que se emparenta esta película singular y genuina, política y, verán, divertidísima a pesar de ustedes, tan feos, tan guapos, tan cultos; búsquenlas a ellas si se atreven con ellas, a estas cineastas… decimos.

Escupo… qué asco. Verán entonces, en esta película que nos ocupa y mira, un cine político y cómico, antropológico y de terror en el que desde el detritus del proceloso mar de la web, desde el alegre mercadillo de San Telmo, desde el Rastro o las pulgas de Garibaldi en París, cómo nos escupe la autora desde la pantalla a la butaca un gargajo verde y flemoso. Butaca confortable que se mira en la pantalla como un espejo precioso y pornográfico en el que nos retrata la Aliberti para decirse y decirnos lo superficiales y lo a la moda que nos mostramos, tan desnudos como vestidos, idiotas y guapos, con pollas cortas y tetas pequeñas.

En esta ocasión —y ¡… qué «beba» Florencia Aliberti!— mirémonos en política comunión todos en este diario íntimo filmado y robado, tomado (in)discretamente frente a la webcam de cada día o en el selfie adolescente de cada minuto y doliente, todo muy púb(l)ico y secreto, ¡mirémonos en tantos cuartos y cuerpos por hacerse! ¡Mirémonos excitantes y tontos! ¡Miremos nuestros cuerpos de entonces ayer y los de ellos y ellas ahora (re)velados para usted!… pobre usted, mi semejante, mi hermano, espectador indiscreto y privilegiado, tan culto y preparado, pero de repente y por mor del cine y el montaje de Florencia Aliberti, enfrentado a sí mismo, bello y torpe, mirándose patético mientras es mirado en esta película expuesta como muestra del vacío existencial contemporáneo de todas nosotras: «¿Soy guapa?». «¿Qué tal marco paquete?». Pasen y vean. Escupo. No se la pierdan, por favor.

Javier Rebollo
Cineasta, curioso, vive y bebe en Madrid y en donde sea. Ha ganado tres veces el premio Fipresci de la crítica internacional pese a muchas malas críticas, conferenciante, passeury performer ocasional. Cree que otro cine es posible.

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